martes, 2 de agosto de 2016

Apurando los últimos días

Escrito por: Mikel
No queda ya más que una semana para que partamos hacia nuestra aventura, y ya tenemos todo más menos preparado. Parece ser que los kayaks ya están en su destino y nosotros vamos ultimando los últimos detalles aquí.
Yo he de admitir que ya se me empieza a acelerar el corazón cuando pienso en lo que se nos viene por delante. Es, sin duda, el mayor proyecto en el que nunca me he visto envuelto, y la incertidumbre es total. Valles vírgenes, ríos que nadie ha visto antes, todo muy alejado, un clima duro... no sé, a veces pienso en si no se nos habrá ido un poco demasiado de las manos el asunto... jeje, espero que no. Seguro que no (he de convencerme a mi mismo).
Pero cierto es que esa incertidumbre es la que nos ha llevado allí. Llevaba años, toda la vida quizás, buscando algo así, algo diferente, algo que no hubiera hecho nadie antes, algo que supusiera un verdadero reto, y creo que hemos encontrado el lugar idóneo. A priori lo tiene todo. Ahora solo falta ver si hemos acertado con los ríos. Dios quiera que sí (lo dice un ateo).
Mucha gente me ha preguntado cómo preparamos una expedición de estas características. Cierto es que hace años hubiera estado remando como un loco, venga paleos largos, venga machaques en el gym... pero voy aprendiendo que no es eso lo que necesito. La experiencia me dice que tengo que aguantar bien las aproximaciones, ir fuerte en el monte, tener fuerza en la piernas para aguantar los porteos y ser capaz de recuperarme bien. Se dice fácil...
Es por eso que esta vez me he dedicado a correr bastante, sobretodo por el monte, acumulando desnivel, cargando piernas, algún día cargando peso en la espalda. Todo esto intercalado con sesiones de agua, y algo (demasiado poco quizás) de gimnasio.

Me siento fuerte, pero estoy convencido de que no será suficiente. Nunca es suficiente. Nunca estás lo suficientemente preparado, nunca se va sobrado.
Aquí os dejo, por ejemplo, unas fotos y el perfil del entrenamiento de ayer. Salí a trotar un poco por la costa, para recuperar de la carga de la semana pasada en el pirineo, pero las sensaciones eran buenas y le di algo más de caña de la que debía. Eso sí, a mi ritmo.


¡¡Ya no queda nada!!

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